Es abatida por las olas pero no se hundirá. Fluctuat nec mergitur es la leyenda que figura sobre el escudo de París. Un maravilloso emblema para una ciudad milenaria y faro de pensamiento cristiano. Esta inscripción es repetida en las cintas colocadas sobre los lugares donde han sido abatidas las víctimas de los terroristas islamistas.
La compasión y las palabras de aliento salen espontáneas y sinceras de hombres y mujeres de todo el mundo, pero no de todos los hombres y todas las mujeres. Más allá del dolor y la tristeza los gobernantes están obligados a proteger a sus pueblos, especialmente a los civiles desarmados.
